Las represas hidroeléctricas en los países denominados en vías de desarrollo aún son consideradas el motor del auge económico. Sin embargo los resultados ecológicos, sociales y económicos son catastróficos. En Centroamérica varias presas se están construyendo o se encuentran en proyección.
Las inundaciones de comunidades, bosques ricos en bioespecies y ruinas mayas se están presentando como los efectos colaterales de tales edificaciones. Las poblaciones locales se manifiestan en contra y en caso de ofrecer resistencia, los pobladores se exponen a la posibilidad de ser expulsados forzadamente o incluso de ser asesinados.
La energía producida y las aguas contenidas están al servicio de las maquiladoras, de los monocultivos y del turismo, como también de la exportación de energía. Paradojalmente un tercio de los hogares latinoamericanos aún no cuenta con acceso a la red eléctrica. Detrás de las construcciones costosísimos son los intereses de beneficio y poder por parte de los gobiernos y del sector industrial. También consorcios alemanes colaboran con la realización de las represas, así como son cómplices de las dictaduras más sangrientas. Cuatro ejemplos en Honduras, Guatemala y México (Babilonia, El Tigre, Chixoy y Usumacinta) documentan las numerosas consecuencias que se disparan desde la planificación hasta la puesta en servicio de las presas. Al mismo tiempo se evidencia la resistencia de la gente contra expropiación, la destrucción del medio ambiente y las infracciones de las autoridades.
DVD, 83 min, 9/2006
Producción: ZZ - Colectivo
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